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Caso Loan: Se cumplen dos años de la desaparición del niño en Corrientes

Este sábado 13 de julio se cumplen dos años de la desaparición de Loan Danilo Peña, el niño de cinco años que se esfumó sin dejar rastros en el paraje El Algarrobal, 9 de Julio, Corrientes. Lo que comenzó como un almuerzo familiar en la casa de su abuela, Catalina Peña, de 89 años, se transformó en uno de los casos más dolorosos y enigmáticos del país, que conmueve a la sociedad argentina y mantiene en vilo a su familia.

La jornada fatídica se inició con la invitación de Catalina a su hijo José Peña, padre de Loan, quien reside en el barrio Chaquito, a seis kilómetros de la vivienda. La anciana quería agradecer a San Antonio por haber recuperado su teléfono días antes. Loan, quien jugaba cerca, le pidió a su padre acompañarlo a la reunión, sin saber que sería la última vez que su madre, María Noguera, lo vería.

El paraje El Algarrobal, un lugar que Loan nunca había visitado, se caracteriza por ser una zona de difícil acceso, rodeada de árboles y selva, casi al final de un camino de tierra. Ese jueves 13 de julio, una siesta cálida y un fuerte viento norte dificultaron la escucha, elementos que, según la investigación, pudieron haber favorecido el presunto plan detrás de su desaparición.

El almuerzo y la caminata fatal

La reunión se desarrolló en torno a una mesa de campo, donde se sirvieron fideos con estofado de gallina casera y se compartieron bebidas alcohólicas. José Peña permaneció junto a su hijo, quien se mostraba esquivo con las personas que no conocía. Tras el almuerzo, el cuñado de José, Bernardino “Capi” Benítez, propuso ir a buscar naranjas al monte. Lo acompañaron Deniel “Fierrito” Ramírez y su esposa Mónica Millapi, junto con cuatro niños, entre hijos y sobrinos de la pareja. La esposa de Benítez, Laudelina Peña, le insistió a su hermano José para que Loan fuera con los demás chicos. También se sumó Camila Núñez, pareja de un nieto de Catalina.

El expediente judicial contiene fotografías de aquella última caminata por la picada del monte. Los niños, incluyendo a Loan, llegaron hasta un naranjo. Luego, durante el enigmático regreso, mientras los demás corrían, Loan se apartó repentinamente. Con dos naranjas en sus manos, una de ellas destinada a su padre, el pequeño se esfumó en la selva. No hubo un grito, ni un rastro detectable. La hipótesis de que “lo llevaron” cobra fuerza a medida que la investigación avanza, aunque el misterio de su paradero sigue sin resolverse.