Crisis en Bolivia: Rodrigo Paz firma ley para usar militares contra protestas y advierte a «narcoterroristas»
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, firmó este martes la ley de Regulación de Estados de Excepción, una medida que le permite desplegar a las Fuerzas Armadas para contener las intensas protestas que sacuden al país. En un acto en el palacio de gobierno, Paz denunció que las movilizaciones son impulsadas por “narcoterroristas” y les advirtió que “sus días están contados”.
La decisión del mandatario llega en un momento de alta tensión, con obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros protagonizando decenas de bloqueos de carreteras desde hace cinco semanas. Estas acciones han provocado el desabastecimiento de productos básicos en las principales ciudades bolivianas, asfixiando la economía y la vida cotidiana.
Endurecimiento de la postura gubernamental
Con solo siete meses en el poder, Paz obtiene ahora la facultad de decretar estados de excepción, lo que no solo habilita la intervención militar en las protestas sino que también permitiría restringir libertades fundamentales como las de reunión y movimiento. El gobierno de derecha ha justificado la medida al denunciar que cuatro policías resultaron heridos de bala en recientes enfrentamientos para liberar rutas, atribuyendo la violencia a “facciones criminales, vinculadas al tráfico de drogas”.
“A los violentos, a los narcoterroristas (…), sus días están contados. Vamos a hacer cumplir lo que manda la Constitución”, afirmó el presidente durante la promulgación de la norma.
El ejecutivo boliviano, que se ha posicionado como un nuevo aliado de Estados Unidos, acusa directamente al expresidente Evo Morales de estar detrás de las protestas. Según denunció Paz ante la OEA, estas movilizaciones buscan “alterar el orden democrático”. El mandatario reiteró que “la seguridad se ve en peligro cuando el narcoterrorismo, las prioridades de ciertos sectores que no son favorables a nuestra democracia (…), priorizan sus intereses”.
Acusaciones cruzadas y amenaza de “desobediencia civil”
El ministro de Defensa de Bolivia, Ernesto Justiniano, también se sumó a las acusaciones, vinculando a los manifestantes con el tráfico de drogas. “Bolivia enfrenta hoy una amenaza que ya no puede ser vista solamente como un conflicto interno. Hay componentes transnacionales, financiamientos oscuros, intereses criminales y estructuras vinculadas al narcotráfico que buscan debilitar al Estado, fracturar la convivencia democrática y someter a la población mediante el miedo”, declaró el funcionario. Justiniano advirtió que se actuará con “legalidad” y “firmeza” contra quienes “buscan convertir el miedo en método político o someter al país mediante la violencia”.
Por su parte, Evo Morales, en una reciente entrevista con la AFP, calificó la convulsión como una “rebelión” contra un gobierno que considera “sometido” por la administración de Donald Trump. Los sectores afines al exmandatario han advertido que, si Paz decreta el estado de excepción, llamarán a la “desobediencia civil” y amenazan con tomar cuarteles en el Trópico de Cochabamba, bastión sindical y político de Morales y una de las principales zonas cocaleras del país.
