Inocencia Fiscal: Adorni y otros funcionarios libertarios se inscriben en el polémico régimen
El vocero presidencial, Manuel Adorni, su esposa Bettina Angeletti, el diputado José Luis Espert y el ministro Federico Sturzenegger, entre otros funcionarios del gobierno, se inscribieron en el régimen de Inocencia Fiscal. Esta medida, que permite la regularización de bienes y activos sin necesidad de justificar su origen, ha desatado una ola de críticas y cuestionamientos éticos.
La adhesión de figuras clave del oficialismo a este esquema genera un fuerte debate sobre la coherencia entre el discurso de transparencia y la práctica de un mecanismo que, según sus detractores, facilita el blanqueo de patrimonio. La controversia se intensifica al considerar que varios de los beneficiarios son parte del mismo gobierno que impulsó y diseñó la normativa.
El régimen de Inocencia Fiscal bajo la lupa
El régimen de Inocencia Fiscal permite a los contribuyentes declarar bienes y capitales no registrados previamente ante el fisco, sin exigir la justificación de su procedencia. Si bien este tipo de herramientas suelen buscar la repatriación de capitales o la formalización de la economía, la inscripción de funcionarios públicos en esta modalidad levanta sospechas sobre posibles conflictos de interés y la idoneidad de quienes deben velar por la ética pública.
Críticos del gobierno han señalado que esta situación representa una “bofetada ética” para los ciudadanos que cumplen con sus obligaciones tributarias. Argumentan que aquellos que asumieron con la promesa de “levantar la vara moral” y combatir la corrupción, ahora se benefician de un sistema que, a su entender, abre la puerta a la opacidad en el patrimonio personal.
Repercusiones políticas y éticas
La participación de funcionarios de alto perfil en el régimen de Inocencia Fiscal pone en el centro del debate la necesidad de mayor transparencia en la declaración de bienes de los servidores públicos. La falta de obligación para declarar el origen de los fondos blanqueados contrasta con las expectativas de un gobierno que prometió un cambio radical en las prácticas políticas.
La situación podría generar un impacto negativo en la imagen del gobierno, afectando la confianza de la ciudadanía en las instituciones. La percepción de que “ellos lo inventaron, ellos se benefician” alimenta la desconfianza y la sensación de inequidad entre los ciudadanos de a pie y la clase política.

